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Pichín y Peron

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EL DIA QUE ME RECIBIO PERÓN EN LA CASA ROSADA
POR PICHÍN – 2005
(PUBLICADO EN BAR AND DRINKS N°37 – OTOÑO 2010)

“MI QUERIDO PICHÍN!! VENGA LO FELICITO… USTED ES UNO DE LOS ARGENTINOS QUE HACEN PATRIA !!”. CON ESTAS PRIMERAS PALABRAS RECIBIÓ A PICHÍN EN LA CASA DE GOBIERNO EL PRESIDENTE ARGENTINO GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN. IMAGÍNENSE!!: UN PRESIDENTE LLAMANDO A UNA AUDIENCIA PRIVADA A UN BARTENDER ! CASI IMPOSIBLE HOY EN DÍA, POR NO DECIR DIRECTAMENTE IMPOSIBLE. PERO EL GENIO DE PICHÍN LOGRÓ CON SU GIGANTESCO CARISMA, HUMILDAD Y CAPACIDAD NADA MENOS QUE UNA DELEGACIÓN DE LEGISLADORES RUSOS VISITARA ARGENTINA, LUEGO DE AÑOS DE RUPTURA COMERCIAL POR EL ESCÁNDALO ROCA – RUCIMAN, ACRECENTADA POR LA POLÍTICA CON LA U.R.S.S. DEBIDO AL ASILO QUE DIO PERÓN A LOS NAZIS DESPUÉS DE LA 2° GUERRA MUNDIAL. Y PERÓN NO SOLO LO CONVOCÓ, SINO QUE HASTA LE DIO UNO DE LOS MEJORES BARCOS DE NUESTRA FLOTA MERCANTE, UNA DE LAS PRINCIPALES DEL MUNDO POR ESOS TIEMPOS... UNA HISTORIA REAL CONTADA POR EL MISMO PROTAGONISTA, EN UNA CARTA PERSONAL DIRIGIDA A NUESTRO EDITOR Y FUNDADOR, GASTÓN REGNIER, EN EL AÑO 2005.

Mi querido Gastón:
Me has pedido que haga un recorrido de algo que yo he hecho en mi vida profesional. Solo quiero decirte que han habido muchas cosas que me han marcado, primero porque he sido muy argentino, he paseado siempre los colores celeste y blanco como parte de los grandes valores de mi país. Lamentablemente no siempre he sido entendido.

Al referirme a cosas sucedidas quizás la más importante de mi vida a lo largo de los años que tengo, es la oportunidad en que fui invitado a la Casa de Gobierno por el Presidente General Perón. Me citó por comentarios que se habían hecho en periódicos argentinos, en referencia a una feria en la que yo estaba representando al comercio argentino en Londres.

Hacia 1946, el Ministro de Comercio Antonio Cafiero quería abrir el mercado exterior para alimentos y bebidas argentinos. Así que me contrataron (ad honorem) para una feria en Alemania, para presentar vinos y licores (NdR: por licores se entiende como “espirituosas” o “spirits”), en un stand muy lindo. Era una época que la industria de bebidas y licorista nuestra estaba en auge. El embajador argentino en Londres, especialista en carnes, quería que los rusos fueran a nuestro stand, los que no acostumbraban a salir del suyo. Yo le pedí que me dejara ir a visitarlos como profesional. Fui al stand ruso y un poco en italiano y en inglés les dije: “Señores, como sé que uds tienen una industria licorista fuerte, quiero saber qué producen y si añejan”. Me hicieron pasar a la trastienda y me mostraron. Les agradecí y les dije que era una pena que no vayan a otros stands, por lo que mandaría unos licores argentinos para que me dieran su opinión. La reacción de ellos fue extraordinaria: “No, no, de ninguna manera! Nosotros podemos ir a probarlos!”. Ahí mismo paré y les dije: “Señores: los espero a las 7 de la noche en el pabellón argentino”…
Quería algo que les llamara la atención, para que vieran que los argentinos teníamos muchas cosas buenas. Así me recorrí medio Londres para encontrar una tornería que me hicieran en latón la hoz y el martillo, que puse sobre una base de cáscara de naranja, para que flotara sobre el cóctel rojo que prepararía. Los rusos se acercaron y vieron el trago “soviético”. Les encantó los que yo hacía con los colores de las banderas. En eso fui el creador y hasta logré hacer la bandera de EE.UU. con las estrellitas, con el licor de oro Bols. También la argentina y la inglesa, con muchos licores combinando colores y densidades.
En ese momento cayeron a la feria diputados y senadores argentinos.
Al día siguiente en el diario La Razón de Buenos Aires, salió publicado “Lo que no consiguió el embajador Delisi con la diplomacia, lo consiguió Pichín con los cócteles”. Argentina había restablecido relaciones comerciales nuevamente con la U.R.S.S. Ese es el punto clave de mi encuentro con Perón.

Cuando regresé al país, recibí en mi bar una llamada de Casa de Gobierno, cosa que no creí porque en aquella época los argentinos eran todos de tomar el pelo (NdR: bromear). A la 3° llamada seguida les creí, y que el presidente me esperaba al otro día en la Rosada a las 4 de la tarde.
Era un bartender… y que me llame el presidente ?!. Hice cócteles para príncipes y mandatarios de muchos países, pero esto no me lo imaginaba.
Allí fui, me recibió el edecán y me dijo: Señor Policastro, tiene 15 minutos para la audiencia que tiene con el Presidente de la Argentina. “No sé señor si es 1 minuto, 2 o 1 hora. O si será para mandarme preso. Me han llamado y aquí estoy!”, le respondí. Bueno… para hacerte corto el cuento, inmediatamente me hicieron pasar y cuando llego al salón ahí estaba el Gral. Juan Domingo Perón. A mi llegada se para y con los brazos abiertos me dice: “Mi querido Pichín!! Venga lo felicito… usted es uno de los argentinos que hacen Patria !!”. Sinceramente la emoción que yo sentí en ese momento es indescriptible. No lo puedo explicar en palabras, solo te diré que me temblaban las piernas y el tiempo pasaba… "No se apure que está con el presidente de los argentinos", me dijo.

En la conversación, el General me manifestó varias cosas que yo había hecho por el país y que desconocía. Había estado en 5 o 6 ferias representando a la Argentina siempre ad hoc, solamente lo que me pagaban eran el pasaje y la estadía del hotel, nunca cobré nada. Dentro de las conversaciones que tuve con él, le expliqué unas cuantas inquietudes que tenía, porque por tanto mundo que había andado, había podido comprobar como por ejemplo, los diplomáticos argentinos en todas las recepciones que hacían en las embajadas o consulados, utilizaban vinos y licores europeos, nunca con vinos ni licores argentinos.
Le pedí al General Perón por favor, que hiciese algo para que el brindis en cada reunión que hacen los argentinos en el exterior se hiciese con productos argentinos. Me prometió en ese entonces que iba a dictar una ley para que se hiciese eso, no sé si lo hizo o no...

Bueno, volviendo al tema, me preguntó qué necesitaba, como lo hacía con todos los argentinos que iban a visitarlo. Le dije: “Sr. Presidente, tengo 3 negocios, uno en la Av. Santa Fe, otro en Mar del Plata, y el Pichín Bar en la calle Maipú. Me gano muy bien la vida, no necesito nada pero soy sumamente nacionalista. Estoy cansado de ir a todo el mundo y que en las embajadas argentinas inviten una copa de champagne francés o de whisky escocés, pero nunca un vino argentino. ¿Sabe por qué tienen éxito los chilenos? Porque la carta de presentación es con una copa de su vino, teniendo una ínfima cantidad de producción que la nuestra". Después me atreví: “Tengo una inquietud, hace 20 años tengo la idea de realizar la primera muestra Flotante de vinos y licores argentinos para visitar el área del dólar”, le expliqué a grandes rasgos. Y él me pregunta: “¿Y qué necesita usted?”. – “Mire Señor Presidente, necesito un barco para el área del dólar”. (NdR: Área del mundo donde el dólar era la moneda de comercio principal).

Inmediatamente toca unos timbres, y en 5 minutos hizo venir al ministro de transporte, al de comercio, etc. Me pregunta: “¿qué barco quiere usted?”. – “¡Yo quiero el Río de la Plata!” Era uno de los mejores de la flota mercante argentina, en la época que era una de las mejores del mundo. “No quiero interrumpir el trabajo que hace el barco, pero quiero hacer la muestra flotante de vinos y licores argentinos. No quiero dinero del gobierno, de ningún tipo, solamente me voy a manejar con los comerciantes y las bebidas argentinas para que patrocinen las estanterías que hay que formar para que la muestra fuera ágil. Que se pueda montar el mismo día que se llega, y que la gente pueda degustar los vinos, licores y los cocteles que yo voy a preparar”.
Para hacerte corto el tiempo… salí con el barco (un antiguo barreminas de la Armada) pero sin un peso, ya que nunca acepté plata del gobierno. Igual fue la mejor venta que hice en mi vida.

Al conseguir el barco, ahora tenía el problema de cómo iba a convencer a los viñateros (bodegueros) para que me facilitasen algo, que me ayudasen porque era difícil. Aparte tenía que pagar al arquitecto, que tenía que hacer la estructura de la exposición del montaje.
Fui por Mendoza y San Juan a pedir ayuda a las bodegas. Con el tiempo salí al frente conseguí lo que deseaba, y conté con todos los vinos que me trajeron porque los viñateros se portaron bien. Me apoyaban muchísimas empresas, entre ellas Cusenier, Peters, Hiram Walker, Pernod, Añejo Doble V, etc.
Inclusive fui autorizado a llevar 7 personas. Llevé al señor Aparicio que trabajaba en comercio exterior de licores Peters; a Manuel Arpes que tenía productos ganaderos; al señor Gabrielli de los vinos Tupungato; a Palacios, el mejor enólogo de Mendoza; al arquitecto que me hizo toda la decoración; y a 2 señoras que hacían de relaciones públicas, señoras mayores que hablaban varios idiomas para facilitar la entrevistas.
Al llegar a cada puerto, la idea era montar todo el aparato donde iban las bebidas para degustar lo nuestro. Todo muy bien organizado, muy bonito y agradable. Lo único que yo había pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores era que avisara a los Embajadores argentinos porque eso no era una acción social, sino que era generar una relación comercial, para presentar a los posibles importadores la oportunidad que tenían para negociar con los argentinos directamente.

El 11 de junio de 1955 zarpamos y el recorrido con el barco fue el siguiente: Montevideo – Santos - Río de Janeiro – Bahía (Brasil) - la Guaira (Venezuela) puerto a 30 kms de Caracas - Puerto España (capital de Trinidad y Tobago) – La Habana (Cuba) - Nueva York (EE.UU.). Un éxito en todos lados y con cobertura de prensa hasta en EE.UU. Eso sí fue hacer algo para nuestro país. Por supuesto esto nunca más se comentó…
(NdR: en septiembre de 1955 la Revolución Libertadora derrocó a Perón iniciando el “proceso de desperonización”, que buscó ocultar todo acto relacionado con el anterior gobierno democrático y causó el exilio de de Pichín).

Tengo un libro de cuero con el escudo nacional en la tapa, con las firmas de las personalidades de cada país visitado, que había prometido entregárselo a Perón, pero cuando llegué ya no estaba, y nunca pude… (NdR: al volver Perón había sido derrocado y estaba preso, justamente en un barco, de bandera paraguaya). Ahora quiero dárselo a Kirchner y le he mandado una carta. Ojalá que me pueda recibir, pero no le pediré nada, salvo que se haga la 2° Muestra Flotante de industria de bebidas argentina.
No tuve más oportunidad de ver a Perón como presidente. Sí lo había visto en la época que vivía en Caracas, siempre muy amable, pero nunca hablamos de política porque de política yo no sé nada.
Quiero aclarar un punto aquí que es muy importante: siempre entendí que los que para los que dependemos del público nos es difícil ser crítico de política, especialmente si es que no se conoce de política. Yo nunca pertenecí a ningún partido político, porque los bartenders profesionales no podemos, atendemos a todo el mundo. El barman tiene que saber escuchar y no opinar, porque sino corre el riesgo que se disguste la gente. Si tienes un pensamiento político te lo guardas, lo puedes manifestar al votar. Creo que no solamente el barman, todo el que depende del público tiene que ser muy medido, porque puedes herir la susceptibilidad de terceros.

Se me comentó muchas veces que era “El Barman de Perón”, sin embargo nunca le hice un cóctel !! Así que siempre fue una redundancia, me resbaló. Por sobre todas las cosas, quiero que sepas que yo soy argentino, y por ello siempre he luchado mucho. Las veces que he ido al exterior a competir, nunca preparé un trago que no fuera con los productos de mi país, hasta me llevaba las cáscaras de naranja, no me llevaba el hielo porque no podía. Y las copas todas eran con el escudo argentino. Era un nacionalismo que lo sentía interiormente.

A fines del año 1955, después de 22 días a bordo había regresado de la demostración flotante de vinos y licores argentinos, y me puse a trabajar en mi bar. Un día llegan 3 señores, me pidieron un cóctel famoso mío que era “El Soldado de Levita”. Después de servirles me dicen: “Caramba !!, que bonito está el negocio… le faltan muchas cosas, le faltan fotografías…”. Cuando dijeron fotografías era porque yo tenía detrás del mostrador una con el General Perón y su dedicatoria que decía: “A mi querido amigo Pichín del general Perón”. -“Yo sé señores… faltan muchas fotografías acá, porque las tengo en mi casa”, les respondí. Cuando se marcharon le dije a mi hermano José, el mayor, que ya falleció: “En una semana me voy de la Argentina”. El me dijo: “¿por qué?”. -“Ya te has dado cuenta quienes son y yo con esta gente no ando!”. (NdR: da a entender que eran militares de la dictadura, golpistas que voltearon al gobierno democrático de Perón, y que eran marcadamente antiperonistas).

Hacia 1955 ya era conocido, salía en radio, en la TV y hacía 5 años había escrito el libro “Tragos Mágicos”. Estaba casado y con una hija, ahora tengo 3 nietas y 5 hermosos bisnietos, todos gringos! Efectivamente había tenido una invitación de una cadena de hoteles en Nueva York, y aproveché esas cuestiones para trabajar con ellos directamente. Me dije: “nunca más regreso”. Cumplí mi palabra con mucha tristeza. He ido las veces que mi mamá ha estado mal o mis hermanos, pero nunca más me quedé en la Argentina. Partí solito con 50 dólares en el bolsillo, luego mi familia, y hasta el día de hoy nunca más me quedé en la Argentina. Fue una pena grande dejar lo que yo más quería que era mi País. Pero como me pasó a mí, le ha pasado a mucha gente, eso no me preocupa. Yo soy una persona muy feliz tengo una linda familia que me quiere mucho y están pendiente de mi.
Solo te hago este cuento ahora y será en las oportunidades que tenga para mandarte otra cuestión, tengo mucho piolín en el carretel para contarte porque al tener prácticamente 93 años, son muchas las cosas bellas y lindas que me han pasado en la vida. Y soy un hombre feliz, un hombre contento, estoy muy agradecido de la vida ya que me dio todo. Siempre he sido una persona positiva y agradezco a Dios que aún la memoria no me falle.

PICHÍN

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